Inspiración

UN POCO DE MI.

3 febrero, 2016

En el último mes y medio me he leído dos libros de cocina, una revista especial de National Geographic sobre la II Guerra Mundial, Kafka en la Orilla de Haruki Murakami, el Elogio a la Educación de Mario Vargas Llosa, un troncho infumable de como hacer buenas fotos con mi nueva cámara réflex y que se ha ido directamente a la papelera de reciclaje del ordenador.

He escuchado hasta cansarme a Sam Smith y un recopilatorio de música indie sin pies ni cabeza que ahora que lo pienso ni siquiera ha llegado a gustarme de verdad pero que, por alguna extraña razón, rellenaba esos silencios estúpidos en los que se piensa y no se quiere pensar en profundidad y que Spotify, amablemente y tras mi cuota de cliente premium, me brinda.

Me he “enganchado” literalmente y sin sonrojo a Netflix y la música boba y facilona de One Direction me ha acompañado en las horas en las que he estado trazando líneas curvas y rectas en un mapa de Gran Bretaña que ahora parece una maraña de rayas sin orden ni concierto y que sólo yo soy capaz de comprender.

En el último mes y medio me he vuelto a mirar hacia dentro y me he reencontrado con una parte de mí misma que había dejado de lado sin darme apenas cuenta…. esa parte de mí que estaba escondida debajo de capas de ideas y de ideales, debajo de ilusiones efímeras y de cuentos de la lechera que nunca han llegado a un fin…..
Y es que llega un día, un momento, en el que toca mirarse más adentro si cabe y perdonarse a uno mismo por todo lo que ha hecho en vida y por lo que ha dejado de hacer; por las cosas que ha creado y por las que ha destrozado; por sus propias transformaciones. Por aquéllo que fui o fuimos un día y por aquéllo en lo que nos hemos convertido….

Porque evolucionar, avanzar, madurar tiene también estos ratos… Ratos en los que, de repente, te detienes frente al espejo y te miras fijamente y no ves únicamente un rostro… tu rostro, con sus ojos y su boca y esas finas arrugas que comienzan a desperezarse en la piel -imperceptibles para el resto pero evidentes para uno mismo-, sino que te ves a tí mismo. Completo. Sin trampa ni cartón. Un hombre. Una mujer. Con su presente. Con su pasado, con emociones inexploradas, con miedos adyacentes….. con un futuro incierto por delante que te interpela desde el otro lado y te dice, “continúa hacia delante, continúa luchando sin parar… si ellos han podido, ¿por qué tú no….?”

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