Inspiración

NO SOMOS VALIENTES

16 septiembre, 2015

Tenemos miedo que el agua nos empape demasiado, que los rayos de sol nos envejezcan prematuramente, que la comida nos engorde sólo con mirarla y que el viento lance lejos los sueños que, en secreto, acariciamos en nuestra mente. No somos valientes.
Y no hablamos en alto. Nos acostumbramos a despellejar las ideas, los cuerpos, las vidas de otros en silencio, a sabiendas de que otros, lo harán con nosotros, extendiendo una cadena que llega hasta el infinito de las sombras más degradantes del ser humano.
No somos valientes.
Y señalamos con el dedo a quién da un paso adelante, a quien arriesga sus ideas, su patrimonio, su estilo de vida, sus ideales, como si lo que hace fuese una burla a nuestra omisión por falta de ganas o de pereza o de principios.
No somos valientes.
Pero esperamos y deseamos e, incluso, hasta exigimos que otros lo sean por nosotros. Que alcen su voz por la nuestra, que se esfuercen por nuestra inactividad, que sean los únicos que salgan a jugar en un equipo plagado de tullidos por falta de estímulos, por dejadez, por rutina.
Y es triste. Y trágico. Y doloroso ver como nos escondemos, como tapamos nuestras caras creyendo que con ello hemos arreglado el problema, como miramos hacia otro lado, mientras torcemos nuestra cara, haciendo ese típico gesto con los labios, masticando a duras penas esas típicas palabras que tanto duele a quien las recibe, ese “no va conmigo”, “no es mi problema”, “no me molestes más”, “no hagas caso”……
No somos valientes. Nunca seremos valientes.
Y mientras nosotros dejamos nuestra valentía a un lado, tirada sobre el asfalto, habrá otros alzando sus manos, llegando a la meta, consiguiendo el trofeo que nosotros contemplamos desde el horizonte, colgándose medallas que no les corresponden y aplausos que jamás deberían haberse producido.
Porque la cara B de la valentía no es la cobardía sino la pérdida de confianza en uno mismo, en sus principios, en lo que es, en lo que cree, en lo que vive o desea vivir….. por miedo, por vergüenza o por simple y vergonzosa pereza.

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