Inspiración

GUARDIAN DEL TIEMPO

16 septiembre, 2015

Si pudiera sería un guardián del tiempo y trataría de preservar todas aquellas cosas que nos han convertido en lo que hoy somos. Protegería los tiempos pasados que nos han hecho evolucionar hasta el presente e intentaría que el incierto futuro que nos espera mantuviese siempre presente nuestras raíces, nuestras convicciones, las tradiciones, la lealtad de nuestros antepasados, la innovación del presente…
A veces perdemos la perspectiva y nos olvidamos que tomar la decisión de comenzar una vida en común a través del matrimonio tiene un significado mucho más intenso que la compra de un vestido, unas invitaciones de boda, unas flores, un catering o una iglesia.
Olvidamos que tener un hijo es algo más que dar a luz, vestirle con cosas bonitas o darle una buena educación.
Olvidamos que el trabajo no debe ir más allá de lo que la propia palabra indica, trabajo, y que deberíamos poner remedio cuando traspasa los límites de nuestra vida familiar.
Olvidamos que las decisiones que tomamos no son triviales, que involucran a personas y que, a veces, el coste de oportunidad es tan elevado que terminamos por hacer daño a quien no debemos.
Vivimos en una espiral de noticias constantes, de redes o “enredos” (según como se mire); creemos que tener atadas las cosas nos asegura siempre el éxito. Creemos que pagar por todo exime de conductas que jamás deberían producirse.
Ojalá nunca se perdiesen de vista palabras como lealtad, honorabilidad, sinceridad, franqueza, fraternidad, fidelidad…. Palabras que pronunciamos y se las lleva el viento, palabras cuya raíz está intrínsecamente ligada a juramentos, a pactos entre clanes o familias, al respeto a la palabra, a los hechos, a la verdad.
Ojalá, pronto, aparezca ese guardián del tiempo que nos obligue a recapacitar, a dar importancia a lo que de verdad la tiene, a recuperar los valores perdidos, a ser más humanos…. A nunca decepcionar.

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