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VACACIONES EN FRANCIA II. BIARRITZ, COGNAC Y LA ROCHELLE.

6 octubre, 2015

Biarritz fue la primera parada de nuestro viaje por Francia y, sin duda, uno de los lugares con más encanto en verano.

Se trata de uno de los destinos turísticos más populares de Francia, posiblemente debido no sólo a sus seis kilómetros de playa (de los que yo destacaría la Playa Côte des Basques) sino también a ese toque burgués -gracias a las grandes casonas y mansiones que se encuentran desperdigadas a lo largo de toda la ciudad- tan típico que convierte a Biarritz en una mezcla perfecta entre el lujo y la cultura surfera, mucho más relajada y despreocupada.

La calle principal, salpicada de cafés, comercios típicos de la zona y, encabezada por el maravilloso edificio en el que se encuentran situadas las Galerias Lafayette, es el lugar perfecto para dejarse llevar por las compras típicas de Biarritz, como son las “espadrilles” y que la tienda Art of Soule ha sabido convertir en prácticamente un objeto de lujo (me encantó su escaparate, plagado de mil espadrillas con diseños muy innovadores y que salen de lo corriente. Una visita más que obligada en Biarritz).

Dejamos atrás la región de Aquitania y nos adentramos en la región de Poitu-Charentes, llena de extensos viñedos que crean maravillosos paisajes salpicados de iglesias románicas, valles verdes y el río Charente que, suavemente se desliza hacia el océano Atlántico, creando unos paisajes casi de cuento.

La ciudad de Cognac, llena de palacetes del siglo XV y XVI, muestra orgullosa su próspero pasado volcado antiguamente en el comercio de la sal y actualmente dedicado casi en exclusiva al coñac.

Adentrarse en Cognac y sus alrededores es introducirse en otro ritmo, mucho más sosegado, en el que disfrutar de un paisaje de ensueño, en el que los viñedos están presentes a lo largo de todo el camino y confieren ese toque sofisticado a la vez que bohemio que se aprecia a lo largo de toda Francia y que resulta tan difícil de explicar pero es tan fácil de sentir cuando nos rodea.

Me enamoré por completo de esta zona. De sus castillos, de sus viñedos, de la opulencia comedida y sutil que empapa toda la región y que tuve la gran suerte de disfrutar en el hotel en el que nos hospedamos. Dormir en un castillo y realizar una cata de coñacs de más de cuarenta años, con su explicación respectiva, así como despertarse en un fabuloso bosque rodeada de viñedos es una de esas cosas que siempre guardaré en mi retina -y en mi corazón-…. La región de Poitu-Charentes es un lugar para disfrutar suavemente, como el paisaje que la acompaña, sin prisa, acompañado de una bonita puesta de sol en una tumbona de madera mientras el río Charente discurre pausadamente a nuestro lado y en el cielo pueden verse pequeños aviones sin motor (planeadores o “gliders”) dibujar siluetas hasta perderse en el horizonte……. Es un lugar idílico, lleno de belleza, el que incluso tuve la suerte de poder ver una pequeña familia de cervatillos que se acercaron a nosotros en uno de los caminos del bosque que rodeaba nuestro hotel…. ¿Qué más puede pedirse?

La Rochelle es otra de las joyas que esconde la región de Poitu-Charentes. Con uno de los puertos más importantes de Francia y con una de las historias más apasionantes del país galo (como ejemplo diré que se trata de la ciudad en la que durante la II Guerra Mundial, la marina alemana creó una de las mayores bases de submarinos), La Rochelle se convierte en una visita indispensable…. Su casco antiguo, lleno de casas imponentes y de callejuelas en las que perderse y su puerto y jardines, con una cantidad ingente de turismo, convierten la ciudad en uno de esos destinos en los que el tiempo se detiene y, sin saber por qué, los kilómetros recorridos, los atascos y las equivocaciones del Gps dejan de importar porque esa decadencia bohemia tan francesa -de la que hablaba anteriormente- presente en las casas, en el estilo desenfadado de la gente, envuelve de tal manera que lo único que apetece es sentarse frente al mar o perderse callejeando con un croque monsieur en las manos….

Ojalá las palabras y las fotografías fuesen capaces de trasladar todas esas sensaciones…..

Ojalá, por pequeñas que sean, las podáis apreciar…….

 

 

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